Marruecos es, en general, un destino acogedor donde la gran mayoría de los viajeros no encuentran problemas. Los comerciantes, los dueños de restaurantes, los alojamientos, los conductores y los residentes suelen ser honestos y estar acostumbrados a recibir visitantes.
Como en todos los destinos turísticos populares, ciertas situaciones pueden ocasionar gastos inesperados, precios excesivos o, simplemente, una experiencia desagradable. Estar al tanto de estas situaciones con antelación facilita evitarlas, sin tener que pasar todo el viaje desconfiando de todo el mundo.
En coche: respete estrictamente los límites de velocidad.
Conducir sigue siendo una de las mejores maneras de descubrir Marruecos, especialmente para llegar a las montañas del Atlas, los valles del sur, el desierto o algunas zonas de la costa. Pero hay que olvidar que una carretera larga y despejada implica necesariamente que se pueda conducir rápido.
Los controles de velocidad son frecuentes, y Marruecos cuenta con radares fijos y móviles, así como con sistemas automatizados de control. Se debe prestar especial atención al entrar y salir de zonas urbanizadas: el límite de velocidad puede disminuir rápidamente incluso cuando la carretera aún parece despejada.
En el norte del país, especialmente en los alrededores de Tánger, Tetuán, Chefchaouen y a lo largo de las carreteras del Rif, es fundamental prestar especial atención a las señales de tráfico y a los cambios en los límites de velocidad. Los controles en carretera son frecuentes en esa zona.
En las autopistas, la velocidad máxima suele ser de 120 km/h, pero pueden establecerse límites inferiores cerca de peajes, zonas en obras o en determinadas áreas. En otras carreteras, la señalización local siempre debe prevalecer sobre los hábitos de conducción habituales del conductor.
El mejor consejo es sencillo: respeta el límite de velocidad, incluso cuando otros vehículos circulen más rápido. Esto te evitará multas y te permitirá anticiparte mejor a peatones, ciclomotores, animales o vehículos que circulen despacio.
Los controles policiales y las barricadas no son necesariamente un problema.
Es común encontrar controles policiales o de gendarmería en las entradas de las ciudades y en algunas carreteras principales. Para un viajero extranjero, su número puede resultar sorprendente.
Por lo general, basta con reducir la velocidad, seguir las instrucciones del agente y tener a mano el permiso de conducir, la documentación del vehículo y el seguro. Una parada de tráfico no implica necesariamente que se haya cometido una infracción.
Taxis: precio indicado por taxímetro o antes de la salida.
En las ciudades marroquíes, los taxis pequeños son prácticos y económicos. La mayoría de los trayectos transcurren sin problemas, pero regatear la tarifa al llegar siempre resulta desagradable.
Si el taxi tiene taxímetro, simplemente compruebe que esté en funcionamiento. Si es necesario negociar la tarifa, sobre todo con taxis grandes o para un trayecto específico, acuerde el precio antes de partir.
En aeropuertos, estaciones de tren y lugares muy turísticos, dé preferencia, en la medida de lo posible, a los taxis claramente identificados y a las estaciones oficiales.
Restaurantes y cafeterías: consulta los precios antes de pedir.
En Marruecos, por lo general, se puede comer muy bien a un precio razonable, y la mayoría de los establecimientos muestran o anuncian sus precios con claridad. Sin embargo, en las zonas más turísticas, puede ocurrir que un visitante pida algo sin saber el precio exacto y se encuentre con una cuenta mucho más alta de lo esperado.
Cuando el menú no incluye precios, simplemente pregunte por ellos antes de ordenar. Esto es especialmente útil para pescados que se venden al peso, platos de mariscos, ciertas carnes o comidas que se ofrecen directamente sin menú.
También puede ser útil preguntar si las guarniciones, el pan, las ensaladas o las bebidas están incluidas en el precio anunciado.
Sin embargo, esto no significa que un restaurante esté intentando cobrar de más a los turistas. Estas situaciones son poco frecuentes. Por lo general, basta con consultar los precios con tranquilidad para evitar malentendidos.
Guías falsos en las medinas
En las medinas más concurridas, algunas personas pueden presentarse espontáneamente como guías, ofrecerse a mostrar un monumento o afirmar que es difícil orientarse sin ayuda.
El problema no siempre radica en el precio del tour. Algunos guías no autorizados se dedican principalmente a dirigir a los viajeros a tiendas, cooperativas, herboristerías o negocios con los que colaboran y donde reciben una comisión por las compras.
Este fenómeno es particularmente conocido en las grandes medinas turísticas, especialmente en Marrakech, pero también se puede encontrar en Fez y en varias ciudades del norte.
Si realmente quieres visitar una medina con un guía, opta por un guía oficial identificable o por un servicio reservado a través de tu alojamiento, una agencia reconocida o una oficina de turismo.
"Vengan a ver, no tienen que comprar nada."
Entrar en una tienda forma parte del placer de un viaje a Marruecos. Los zocos, los talleres de artesanos y los mercados se encuentran entre los lugares más interesantes por descubrir.
Sin embargo, en ocasiones, una simple visita anunciada como gratuita se convierte en una larga presentación de alfombras, cuero, especias, aceite de argán o artesanías, con una presión progresiva para comprar.
No tienes ninguna obligación de comprar nada. Si un producto no te interesa, basta con rechazarlo de forma educada pero clara. Si deseas comprar, tómate tu tiempo para comparar precios y no consideres el precio más bajo anunciado como el único válido.
Cuidado con las comisiones ocultas.
Un conductor, un guía o alguien que te encuentres por la calle podría recomendarte "la mejor tienda", "la cooperativa auténtica" o "el lugar donde compran los marroquíes". La recomendación podría ser excelente, pero también podría implicar una comisión por parte del comerciante.
Esta comisión está incluida en el precio final. Esto no significa necesariamente que el producto sea malo o que la empresa sea deshonesta, pero conviene tener en cuenta que la recomendación no siempre es del todo imparcial.
Excursiones, viajes por el desierto, rutas en 4x4 y quads: compruebe qué está incluido.
Una excursión anunciada a un precio atractivo puede incluir servicios muy diferentes. Antes de reservar, pregunte con precisión qué está incluido.
- Transporte de ida y vuelta.
- Comidas y bebidas.
- Posibles entradas.
- Guía.
- Duración real de la actividad.
- Traslado en 4x4.
- Paseo en camello u otra actividad anunciada.
- Tipo de alojamiento o campamento en el desierto.
En el Sahara, por ejemplo, dos ofertas presentadas como "una noche en el desierto" pueden corresponder a experiencias muy diferentes: campamento de acceso directo, traslado en 4x4, paseo en camello, cena incluida o no, instalaciones sanitarias privadas o compartidas.
Por lo tanto, comparar únicamente el precio sin comparar el contenido del servicio puede resultar engañoso.
Alquiler de coches: fotografíe el vehículo al inicio.
Antes de salir de la agencia de alquiler, tómese unos minutos para fotografiar o grabar en vídeo todo el vehículo: carrocería, parachoques, llantas, parabrisas e interior.
Compruebe también el nivel de combustible indicado en el contrato y las condiciones de devolución. Esta sencilla precaución evita disputas por arañazos o daños preexistentes.
Para caminos de tierra o sin pavimentar, compruebe también que el contrato de alquiler y el seguro permiten este tipo de uso.
Aparcamiento: pregunte la tarifa antes de dejar el coche.
En algunas ciudades y zonas turísticas, los encargados de aparcamiento ofrecen vigilar los vehículos estacionados. El sistema suele funcionar sin problemas, pero a veces el precio no está claro.
Cuando no hay nada claramente indicado, preguntar el precio al aparcar evita que se cobre una cantidad inesperada al marcharse.
Compra y negociación: saber cuándo parar
El regateo forma parte de la costumbre en muchos zocos y tiendas tradicionales, pero no debería convertirse en una fuente de estrés.
Si no está satisfecho con el precio final, simplemente puede despedirse e irse. Por el contrario, cuando se ha negociado un precio extensamente y ambas partes lo han acordado, lo mejor es respetar el acuerdo.
Si va a realizar una compra importante, sobre todo de alfombras, joyas o artículos presentados como antigüedades, tómese el tiempo necesario para comparar varias tiendas antes de decidirse.
Tarjeta de crédito y efectivo: compruebe el importe antes de confirmar.
Actualmente, las tarjetas de crédito se aceptan en muchos hoteles, restaurantes y tiendas, pero el efectivo sigue siendo muy utilizado en Marruecos.
Antes de confirmar un pago con tarjeta, simplemente verifique el importe que aparece en el terminal y la moneda utilizada. Para compras pequeñas, taxis, mercados o establecimientos locales, suele ser más práctico llevar billetes de baja denominación.
En las medinas: cuidado con las indicaciones demasiado insistentes.
Perderse unos minutos en una medina es casi parte de la experiencia. Los lugareños suelen dar indicaciones sin pedir nada a cambio.
Sin embargo, puede ocurrir que alguien afirme espontáneamente que una calle está cerrada, que tu destino está en la dirección opuesta o que quiere llevarte. Si la situación te parece extraña, simplemente consulta tu ruta en el móvil o pregunta a algún comerciante para que te la confirme.
Aceptar ayuda de alguien no es un problema, pero es mejor saber desde el principio si se trata de un servicio gratuito o de un servicio por el que posteriormente se esperará un pago.
No conviertas la cautela en desconfianza permanente.
El principal inconveniente sería, en definitiva, pasar todo el viaje pensando que cada persona que te habla está intentando venderte algo.
La hospitalidad marroquí es genuina, y la mayoría de los encuentros, restaurantes, alojamientos, tiendas y servicios se desarrollan con total normalidad. Las situaciones descritas en esta guía se refieren principalmente a lugares con gran afluencia turística.
Basta con seguir unos sencillos pasos: pregunte el precio antes de contratar un servicio, compruebe qué incluye, respete estrictamente los límites de velocidad, elija un guía oficial cuando desee ir acompañado y nunca se sienta obligado a comprar nada.
Con estas sencillas precauciones, solo queda disfrutar del viaje.